Alguien se rompe una muela un viernes por la tarde, o decide por fin que va a arreglarse la sonrisa. Coge el móvil, busca "dentista cerca de mí" y mira dos o tres resultados. Llama o pide cita en el que le da más confianza en unos segundos. La web de tu clínica juega ese partido, y lo juega casi siempre desde una pantalla pequeña.
Esto es lo que, en nuestra experiencia haciendo webs para negocios locales, debe tener la web de una clínica dental. Somos Daniel y Samuel, dos personas en Madrid, y te vamos a decir también dónde conviene que consultes con un profesional, porque en el sector sanitario hay reglas que no son las de una tienda de zapatos.
Lo primero que busca el paciente
Un paciente que llega a tu web quiere saber tres cosas rápido: dónde estás, si trabajas lo que necesita y cómo pedir cita. Si cualquiera de ellas está escondida, se va.
Por eso, arriba del todo y sin hacer scroll:
- Nombre de la clínica, zona y teléfono con botón de llamada directa en el móvil.
- Un botón de cita bien visible.
- Horario y, si lo hay, atención de urgencias.
Todo lo demás viene después.
Cita online: que pedirla sea fácil
Pedir cita debería costar menos que llamar. Hay varias formas, de menos a más compleja:
- Botones de llamada y de WhatsApp.
- Un formulario corto (nombre, teléfono, motivo y franja que le va bien) que te avisa al momento.
- Una agenda conectada que enseña huecos libres y confirma sola.
Para muchas clínicas, el formulario corto con aviso inmediato resuelve la mayor parte del trabajo sin complicarse. La agenda conectada compensa si en recepción os pasáis el día cuadrando horarios o si perdéis citas por no coger el teléfono. Nuestro paquete Web + automatización (desde 1.490 € sin IVA) incluye reservas automatizadas, avisos y respuestas automáticas.
Cuanto menos pidas en el formulario, más gente lo rellena. El nombre y el teléfono bastan para llamar. El resto se pregunta en la llamada.
Tratamientos explicados con calma
Una página por tratamiento principal (implantes, ortodoncia, limpieza, blanqueamiento, odontopediatría, lo que ofrezcas) funciona mejor que una lista larga en una sola. Tiene dos ventajas. El paciente encuentra justo lo que busca, y Google puede mostrar esa página cuando alguien escribe, por ejemplo, "implantes dentales en tu ciudad".
Cada página debería responder a las dudas que se oyen en consulta:
- En qué consiste, explicado sin jerga.
- A quién suele ir dirigido y cuándo no es lo más indicado.
- Cuánto dura, cuántas visitas hacen falta y qué se siente.
- Qué cuidados vienen después.
- Qué opciones de pago o financiación ofrecéis.
Escríbelo como se lo contarías a un paciente nervioso que no ha pisado una clínica en años. Eso es lo que genera confianza, mucho más que una frase como "tecnología de última generación".
Precios: orientativos o no, pero con criterio
Hay clínicas que publican precios y otras que prefieren no hacerlo, y las dos opciones tienen sentido. Un tratamiento depende del caso de cada paciente, y un precio cerrado sin diagnóstico puede inducir a error.
Un término medio que suele funcionar: publicar el precio de lo que sí es estándar (primera visita, limpieza, revisión) y, para lo demás, un "desde" o un rango claro con la aclaración de que el presupuesto definitivo se da tras la revisión. Si ofreces financiación, déjala a la vista.
Aquí viene la parte delicada. La publicidad de centros y servicios sanitarios está regulada: hay requisitos sobre qué se puede ofrecer, cómo se presentan las ofertas y descuentos, y qué se puede prometer sobre resultados. Además, la normativa y los criterios de las administraciones cambian según la comunidad autónoma y según el colegio profesional. Antes de publicar precios, promociones, fotos de antes y después o frases como "los mejores" o "sin dolor", revísalo con tu colegio profesional o con el organismo de sanidad de tu comunidad. Nosotros no somos asesores legales y no vamos a decirte qué es lícito, solo a montarte la web con lo que tú nos confirmes.
El equipo: la parte que más convence
En una clínica, la gente no elige "una clínica", elige a la persona que le va a mirar la boca. Una página de equipo con una foto cuidada de cada profesional, su especialidad, el número de colegiado si lo quieres mostrar y dos líneas de su manera de trabajar vale más que muchos párrafos sobre la clínica.
Si ya tienes buenas fotos, genial. Si no, no pasa nada: con fotos de móvil bien hechas, con luz natural, se puede empezar. Y la foto de la sala de espera, del gabinete y de la fachada ayuda a que el paciente nuevo sepa a dónde va el primer día.
Reseñas: la prueba que no escribes tú
Las reseñas de Google pesan más que cualquier cosa que digas de ti mismo. Tres consejos prácticos:
- Pide la reseña al terminar un tratamiento, cuando el paciente está contento, con un enlace directo a tu ficha. Un cartel con un código QR en recepción también funciona.
- Contesta a todas, también a las malas, con tono tranquilo y sin dar detalles clínicos del paciente. El secreto profesional manda aunque él haya contado su caso en público.
- No ofrezcas regalos o descuentos a cambio de reseñas. Google no lo permite en sus políticas y, además, en el entorno sanitario puede tener implicaciones que debes consultar.
Puedes mostrar algunas reseñas en tu web, siempre que sean reales y estén actualizadas. Y no inventes ni retoques ninguna. Si no tienes aún, mejor no poner un bloque vacío y esperar a tener varias. De cómo se complementan ficha y web hablamos en ficha de Google o página web.
Protección de datos: más serio que en otros sectores
Una clínica maneja datos de salud, y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) los trata como una categoría especial que exige más cuidado. Eso afecta a tu web en cosas concretas:
- El formulario de cita debe incluir una casilla de consentimiento y un enlace a tu política de privacidad, con el responsable, la finalidad y los derechos del paciente.
- Pide solo los datos necesarios. Si el formulario es para pedir cita, no necesitas que el paciente cuente su historial.
- Los mensajes que llegan por formulario tienen que ir a un sitio seguro y con acceso limitado. Si acaban en un correo compartido que lee media clínica, mal.
- Si usas WhatsApp con pacientes, piensa qué se puede hablar por ahí y qué no.
- El aviso legal y la política de cookies tienen que estar al día. Nosotros usamos estadísticas de visitas sin cookies, lo que simplifica este punto.
Lo recomendable es que lo revise la persona que lleva la protección de datos de la clínica (un delegado o una consultoría). Podemos adaptar la web a lo que te indiquen.
Lo técnico que se nota
Pocas cosas, pero importan:
- Que cargue rápido en el móvil. Si tarda, el paciente no espera.
- Que el teléfono se pulse y llame.
- Que la ficha de Google Business tenga el mismo nombre, dirección y teléfono que la web.
- Que cada tratamiento tenga su propia dirección, para que Google lo pueda mostrar.
Si quieres ver cómo se junta todo, aquí tienes una web de muestra para clínicas dentales.
Cuánto cuesta
Para una clínica, lo habitual es el paquete Web de negocio, desde 790 € sin IVA, en unas 3 a 4 semanas. Incluye hasta 6 páginas (inicio, tratamientos, equipo, contacto), ficha de Google Business, WhatsApp, agenda de citas y estadísticas sin cookies. Si solo necesitas aparecer con dirección, horario y teléfono, Presencia empieza en 390 €. El mantenimiento es opcional, desde 19 €/mes.
Si tu duda es cuánto gastar y dónde, el artículo cuánto invertir en tu web te ayuda a decidir. Y si ya tienes web, señales de que tu web pierde clientes te sirve para revisar la tuya.
Hablamos de tu clínica
Cuéntanos cómo se piden las citas hoy, qué tratamientos quieres destacar y qué tienes ya hecho (web, ficha, fotos). Te damos un precio cerrado por escrito y tú decides con calma. Puedes reservar una llamada o escribirnos por WhatsApp. Si con lo que tienes basta, te lo decimos.
Más detalle de cada paquete en servicios.